Cuento de terror la agencia de automóviles

Cuento de terror la agencia de automóviles

Cindy caminaba por una transitada avenida en la que había una librería de cuentos de terror, un supermercado, una pastelería y hasta una agencia de automóviles.

La música que provenía del local de coches, hizo que se detuviera a mirar la publicidad. En los aparadores había carteles que describían a detalle las promociones que tenían para aquellas personas que desearan comprar uno nuevo carro. Además, un payaso de aspecto extraño (que por cierto, su vestimenta combinaba más con el expendio de cuentos de terror que con la de los coches pero en fin) que repartía trípticos.

Cindy entró al establecimiento, ya que pensó que al poseer un automóvil ahorraría mucho tiempo no solamente para la escuela, sino también a su trabajo. Apenas había ingresado cuando el arlequín se le acercó y le extendió la mano para que ésta lo saludara.

A pesar de eso, la joven siguió de largo, cuestión que molestó muchísimo al payaso. Lo que éste ignoraba era que ella les tenía miedo a los mimos y payasos desde muy pequeña, debido a que fue asustada terriblemente por uno de ellos, una vez que acudió a una carpa.

Enseguida una vendedora se acercó a ella y le cuestionó si quería conocer a detalle los planes de financiamiento que la agencia de autos ofrecía. Cindy contestó que sí y ambas chicas se fueron a sentar a un escritorio.

Luego de algunos minutos de estar dialogando, la vendedora se levantó y llevó hasta aquel escritorio el contrato del auto nuevo.
Cindy lo firmó gustosa y se retiró de ahí no sin antes preguntar:

– ¿Cuándo puedo venir por mi coche?

– El proceso de aprobación no tarda más de 15 días.

– De acuerdo, aquí nos vemos.

Transcurrido ese lapso de tiempo que le habían dicho y Cindy retornó por su auto. Al llegar a la agencia notó que el payaso ya no estaba en la puerta.

– ¿Qué sucedió con el tipo que repartía la propaganda? Indagó

– Falleció ayer. Un familiar suyo se comunicó a la oficina.

– Es una pena. Dijo. Aunque su subconsciente estaba feliz de la noticia, pues así ya no tendría que ver a ese horrible payaso.

Le entregaron los documentos y subió a su auto. Apenas había avanzado unas pocas cuadras, cuando vio por el retrovisor que en el asiento trasero emergía la figura del arlequín muerto.

El hombre tomó un cordón con ambas manos y estranguló a Cindy vehementemente. Mientras el payaso bajaba de la unidad iba soltando carcajadas grotescas.

Esta entrada fue publicada en Cuentos de terror. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *