El baúl de los recuerdos

cuentos novia fantasma

Más de 50 años llevaba Armando en soledad, su esposa había muerto el mismo día en que se casaron y a pesar de que había pasado tanto tiempo, el seguía amándola como el primer día. Tenía a la mano un baúl en donde guardaba todos sus recuerdos. Y varias veces al día, sacaba todos y cada uno de ellos, para recordar los bellos momentos que vivió junto a su amada.

El único familiar con que contaba el triste viejo era su hermana Ramona, diez años menor que él, pero ya que ella tenía su propia familia, solamente lo visitaba una vez cada tantas semanas para cerciorarse de que estaba bien. A últimas fechas, cada vez que estaba con él, el triste hombre no hacía más que despedirla pronto, para dedicar el tiempo en escudriñar su preciado baúl.

La hermana vio con malos ojos aquel acto, pues se estaba convirtiendo en una obsesión, que lo arrastraba cada vez más hacia un mundo imaginario, el cual le impedía funcionar en el mundo real. Así que después de hablar con él y no obtener cooperación de su parte, le quitó el baúl, y lo llevó hasta su casa. Lo puso en la habitación de los cachivaches y le echó llave. Había prometido a su hermano devolvérselo, pero solamente después de que arreglara su vida.

Esa misma noche, antes de ir a dormir, se escucharon por la casa unos fuertes pasos a manera de taconeos, con un ritmo muy intenso, en una habitación y en otra, pero para cuando llegaba al origen, ya estaban en otro lugar. Toda la familia buscaba con desesperación, sin tener suerte, y dejaron todo en el olvidó cuando el sonido no se escuchó mas.

Horas más tarde, cuando todos dormían tranquilamente, de nuevo los taconeos resonaron en su hogar, esta vez acompañados de un fuerte y doloso gemido, que venía del cuarto de los cachivaches. El padre de familia iba adelante, y todos los demás miembros de la familia le seguían cautelosamente. Al estar cerca, escucharon las risas del tío Armando, y se calmaron.

Excepto su hermana, la cual lucia muy molesta porque había irrumpido en su casa para tomar el mentado baúl. Abrió la puerta bruscamente, para encontrarse que justo frente a ella, en el centro de la habitación, su hermano bailaba sonriente con un espectro de cabellos revueltos, que llevaba puesto el vestido de bodas de su cuñada y unos bellos tacones que chocaba contra el suelo.

La aparición tenía una mirada llena de odio y desprecio, pero Armando lucia contento, diciendo a su familia, que su amor era tan grande que ni la misma muerte había podido separarlos, pero ahora que le impedían estar con ella, no tenía mas remedio, que acompañarla al otro lado. El espectro dibujo una sonrisa macabra en su rostro, y se enredó en el viejo cual serpiente, para luego succionarlo en un acto y desaparecer los dos juntos dentro del baúl.

Desde entonces cada vez que Ramona extraña a su hermano, se sienta junto al baúl de los recuerdos, esperando tener un día el valor para abrirlo, y con la esperanza de que el espectro de su hermano salga también a bailar, como lo hizo su esposa durante tanto tiempo.

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Una respuesta a El baúl de los recuerdos

  1. MARIELA dijo:

    ME GUSTARIA SABER QUIEN ES EL AUTOR DE ESTOS CUENTOS CORTOS TAN BUENOS…..

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