El columpio del patio trasero

cuentos cortos columpio

Desde que nos mudamos a esta casa, algo que me inquieta mucho es el columpio del patio trasero, se mueve aunque no haga viento, y no sé porque mi marido quiere conservarlo si aún no tenemos niños. Le he dicho varias veces que lo quite, él se compromete a hacerlo, pero han pasado ya más de tres semanas y aparato sigue ahí meciéndose y me pone muy nerviosa. Lo quitaría yo misma, pero ni si quiera he podido acercarme, siempre que camino hacia él, sopla una fuerte ráfaga de viento que levanta las hojas secas del suelo, y se me debilitan las piernas. Tengo que mencionar también que se escuchan ciertos murmullos y se percibe en el ambiente olor a podrido.

Mis sobrinos se han subido en él y la pasaron de lo lindo, pero a mí me causa un verdadero escalofrió. Al caer la tarde, cuando el sol se está escondiendo, los últimos rayos se cuelan por los árboles y ese color rojizo tan intenso hace parecer que el columpio está ardiendo. Unos minutos después lo único que hay es oscuridad, silencio y de pronto… ¡el sonido del columpio meciéndose!, me he visto tentada a encender las luces traseras, pero me da miedo.

La otra noche que hubo luna llena, las cadenas del columpio brillaban y me pareció ver sobre el a un niño, no se trata de algún vecino porque sus ojos tenían un color rojo intenso, y emitía unos tristes gemidos. Hasta ahora he podido convencerme de que es mi imaginación, y mis propios miedos…

Ahora se está meciendo y también escucho los lloriqueos, pero; si enciendo las luces, seguro ¡me encuentro con el engendro!… ¿Las enciendo?…

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