La extraña sombra

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Era una noche más en la que discutí con mi esposa por no querer ir a casa de sus padres, pero; en realidad, yo solo quería ver a mi equipo favorito de futbol jugar una final después de diez años. Pero, en el momento del primer toque del balón, se fue la luz. Después de echar unas cuantas maldiciones, me di cuenta que el problema era solamente en casa, pues por la ventana entraba la luz del vecino y se escuchaba el partido.

También por la ventana alcancé a ver una sombra que se movía rápidamente a esconderse en un rincón, de inmediato creí que era mi esposa, que había bajado los interruptores eléctricos, para hacerme pasar un mal rato, pero luego escuché sus gritos pidiendo que la sacara del baño porque tenía miedo.

La ignoré por un momento, estaba concentrado viendo aquella sombra que permanecía inmóvil, después de unos segundos, se movió de ahí, lentamente, no le encontré rostro, pero si le brillaban un par de ojos rojos como carbón encendido, que me hicieron gritar. Y aquello se alarmó tanto que en un momento desapareció de un salto o no sé si volando.

Cuando mi esposa salió del baño, se paró frente a mi llena de reclamos, pero yo seguía tan nervioso mirando hacia aquel lugar que ella no pudo evitar preguntar: -¿Qué tanto miras?-, y a mis espaldas se escuchó un susurro diciendo: –¡A mí!- un intenso escalofrió me recorrió el cuerpo, por un momento mis piernas se quedaron sin fuerza y creí que me iba a desmayar, pero pensé en mi esposa la tomé de mano y la saqué corriendo de ahí. Desde entonces nunca más he querido estar solo, ni la dejo a ella tampoco. Ella dice que no vio no escuchó nada, aunque yo estoy seguro que aquella noche había algo con nosotros, aunque no se que fue.

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