La llave

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Un anciano muy enfermo, reunió a toda su familia, para heredarles en vida todo lo que poseía. Llenó a casi todos de bienes materiales, pero al más lejano de sus nietos le dio, una llave vieja y maltratada. Le dijo -¡esta es la llave de tu futuro!, no te separes de ella en ningún momento, llévala colgada al cuello como yo lo hacía, te revelará sus secretos cuando sea tiempo-.

Y el tiempo fue esa misma tarde, caminando por los fríos y lúgubres pasillos de la enorme mansión del anciano. La llave ardió al rojo vivo quemando el pecho del muchacho con tal furia, que atravesó su piel y le abrió la carne de par en par. Hasta colocarse muy cerca de su corazón, la herida cauterizada entonces desapareció y el dolor lo llevó hasta el punto de desfallecer, pero el instinto de conservación de la vida lo hizo levantarse y correr.

A toda velocidad desde el final del pasillo, un traslucido ser de enormes cuernos iba materializándose a cada paso, y amenazando al chico con sus enormes colmillos mas afilados que cuchillos, todas las puertas que intentaba abrir estaban cerradas, hasta que se encontró con una que no había visto antes. Dentro reinaba un extraño silencio, el aire estaba aromado con olor a podrido y desde un rincón lo observaban unos ojos que parecían carbones encendidos; los mugidos cavernosos que sonaban en sus oídos le impedían moverse.

Escuchaba atento los pasos que se acercaban por todos lados y por un momento pensó que el demonio transparente del pasillo era una mejor opción. Así que en un acto desesperado, abrió la puerta y corrió hasta llegar al jardín. Todos lo vieron con horror, estaba cubierto de sangre y tenía una profunda herida en el brazo, como si lo hubiesen herido con algo afilado.

El viejo sonreía en secreto. La llave que le dio al chico serbia para abrir las puertas del mismísimo infierno… apenas había pisado el vestíbulo, pero lo seguro era que la llave funcionaba… y no era precisamente su futuro el que estaba marcado, si no el del anciano, que había planeado todo para que su nieto fuera a rescatarlo del abismo tras su muerte. En su egoísmo, lo maldijo para siempre, pues como aquel demonio que se había encontrado en el pasillo, millones de seres oscuros vendrían a él para arrebatarle la llave. Tal vez el pobre muchacho ni podría resistirlo… y moriría antes que el abuelo.

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Una respuesta a La llave

  1. MARIELA dijo:

    BUENISIMO !!

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