Pesadillas

cuentos de terror cortos pesadillasMuy temprano por la mañana, Emilia irrumpe en la habitación de su madre a toda velocidad, gritando:

—¡Mamá, mamá!, he tenido la peor de las pesadillas

Luego salta sobre la cama y se acurruca en su regazo. Sin recibir mucha atención por parte de su progenitora, sigue hablando:

—Soñé que un monstruo salía de mi armario, y pasaba frente a mi cama caminando de puntitas para que no lo escuchara. ¡Era le mas horrible de todos! Con una largas y enroscadas garras negras, ojos verdes que brillan en la oscuridad, además, gordo, feo y café. Olía horrible, como la comida que se echa a perder fuera del refrigerador. También babeaba más que el perro chato del vecino —aguarda unos segundos para tomar aire y continúa—Bueno, pues este feo monstruo, salió de mi habitación, y vino directo a la tuya, se detuvo en tu cabecera para verte por un rato y luego…!luego te comioooooo! —con el énfasis en su ultima frase esperaba que su madre reaccionara, pero, ¡nada!. Parecía dormir como una piedra, así que un poco molesta, se dirigió nuevamente a ella:

—¿Mamá, estas escuchándome? —intenta despertarla de su profundo sueno saltando sobre la cama: —Mamá, mamá, ¡responde! —cansada de no obtener respuesta se deja caer sobre la cama y escucha el ruido de algo golpeando contra el suelo. Y tan curiosa como es salta de inmediato para ver.

—Mami, ¿Por qué no tienes tu cabeza pegada al cuerpo?, ¿Qué hace en el suelo?, y ¿de dónde ha salido tanta sangre? —mientras la niña se queda esperando una respuesta… la puerta del armario rechina a su espalda.

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