¡Te veo, te veo!

cuentos de terror te veo

Era una tarde muy fría, Erika y su madre esperaban al señor de la casa, el ultimo integrante de la familia para tomar juntos un chocolate caliente, pero la junta en la que estaba se prolongó y las chicas tuvieron que beberlo solas, después se fueron a dormir juntas y muy acurrucadas.

Pasaron solamente unos cinco minutos antes de que Erika quedara profundamente dormida y su madre se fue a la cocina para continuar sus labores. Recogía todo el desorden dejado por la pequeña al prepararse el chocolate por sí misma, y su rostro se iluminaba con una sonrisa de orgullo. Pensaba en lo rápido que su bebé estaba creciendo, cuando un ruido llamó su atención a la sala.

Fue hasta allá con cuidado, y alcanzó a ver un bultito que se escondía tras los muebles arrastrando una mantita. Comenzó a actuar despistada, – Pero, ¿qué habrá sido ese ruido?-, decía, mientras se movía para un lado y para el otro gesticulando. ¿Será mejor que busque, no me gustaría que una fea rata, viniera a robarse el pan con el que acompaño mi chocolate?. Buscaba detrás de todos los muebles a propósito, porque hacía ya tiempo que observaba unos piecitos asomarse entre las cortinas.

Hizo el teatro de despistada por un rato, en ocasiones se acercaba al punto, pero daba la vuelta en el último segundo para provocar emoción, de cualquier forma, los piecitos continuaban en su sitio, parecía el escondite perfecto porque después de unos minutos la mujer no había encontrado nada. Un tiempo después, cuando creyó que el juego había sido suficiente dijo: -¡Te veo!,!te veo!-, mientras caminaba hacia las cortinas con mucha emoción. Pero en el camino se detuvo de súbito, cuando detrás de ella, sale su hija Erika y le dice: -Mami, ¿Qué haces? Hay mucho ruido y no puedo dormir?-…

Los ojos de la pobre mujer casi salen de las orbitas, en la casa solo estaban ella y su hija y los piecitos seguían en su lugar, hasta podía jurar que escuchaba risas…

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